Tal vez la mayoría de los adultos jóvenes reconozcan la serie animada “Avatar: El Último Maestro Aire”, o como fue traduida en Latinoamérica “Avatar: La Leyenda de Aang”, que fué emitida entre el 2005 y el 2008 por Nikelodeon y se convirtió rápidamente en un éxito mundial. En ella nos relatan las aventuras de Aang, un pequeño muchacho muy carismático que junto a un grupo de amigos se ven envueltos en una guerra con poderes sobrenaturales. En principio es una sinopsis que claramente puede apelar facilmente a la demografía de Nikelodeon. Pero “La Leyenda de Aang” no solo fue una serie exitosa en Estados Unidos entre niños y niñas de 7 a 12 años, a quienes estaba dirigida la historia, sino que se convirtió en una de las series animadas más exitosas a nivel mundial, aclamada por jóvenes de todo el mundo. Es una serie que ha envejecido como chayanne y el vino tinto, que aquellos niños que tuvieron la oportunidad de verla en su momento hoy pueden redescubrirla y volverla a disfritutar incluso más, gracias a esos temas secundarios que probablemente como adultos jóvenes pueden apreciar mucho más. Hoy en día sigue siendo relevante y Netflix estrenará el proximo año una versión Live Action, ahora que están de moda.
Pero probablemente pocas personas conozcan la secuela de esta famosísima serie “Avatar: La Leyenda de Korra” que se emitió entre el 2012 y el 2016. Una serie que intentó dirigirse a la demografía que derivaría de quienes vieron la serie original, o sea, adolescentes y adultos jóvenes de todo el mundo. Es esta serie y el fracaso que representó para Nikelodeon lo que me llevó al tema de lo que tratará este Blog.

Aire. Agua. Tierra. Fuego. La premisa de la Leyenda de Aang es muy simple. El mundo de Avatar es un mundo fantástico donde existen personas con la capacidad de controlar los elementos e incluso, para facilidad de la narrativa, este control esta dividido geográficamente y asociado a una cultura existente. 4 diferentes artes marciales del mundo real de 4 zonas geográficas de la china real rigen el control de cada uno de los elementos. Estos elementos dividen al mundo de Avatar en 4 Naciones, que de nuevo para facilidad de la narrativa, no tienen una estructura compleja, sino que están conformadas por asentamientos mayormente pacíficos distribuidos por el continente, mas o menos como lo fué en la China Antigua Real.
Pero todo cambió cuando la nación del fuego atacó.
En este mundo donde existía cierta oportunidad para el conflicto existía tambien una medida contra este. El ávatar es una persona que reencarna eternamente y cuya misión es mantener la paz de las cuatro naciones a traves de su habilidad única de controlar los 4 elementos. En la primera serie, Aang es un niño de 12 (que pasó 100 años dormido ongelado en un iceberg, así que tecnicamente tiene 112 años) que despierta en medio de una guerra de expansión imperialista iniciada por la Nación del Fuego. Cuando despierta se da cuenta que su cultura ha sido casi exterminada por la guerra dejándolo a él como el último maestro Aire. Pero además, Aang descubre que es el Avatar y tendrá que embarcarse en un viaje con dos hermanos de la tribu del agua huyendo de la Nación del Fuego y aprendiendo a controlar los 4 elementos para poder detener la guerra antes de que sea demasiado tarde.
Dentro de la simpleza de la narrativa los creadores encontraron lugar para abordar ciertos temas sociales que le hicieron ser una de las series infantiles más aclamada por la crítica. Las enseñanzas del Tio Iroh. La redención de Zuko. La propaganda de Ba Sing Se. Katara como ícono feminista. Toph como modelo de inclusión para las personas con discapacidad. Entre otros. Pero ninguno de estos temas es complejo, y en realidad puede resultar hasta aburrido para aquellos que estudian sociales.

Luego llegó La leyenda de Korra.
La serie comienza 75 años despúes del final de la primera. Korra, La nueva Avatar, tiene 16 años comezando la serie, lo cual nos da los primeros indicios de como la demografía de la serie cambió. No hay que olvidar que Azula, la villana con mayor caracterización de la serie original apenas era una niña de 14 años. Esta nueva Avatar es una joven impulsiva de sangre caliente que no tiene problema en dominar los diferentes elementos y que no se encuentra en medio de ninguna guerra a gran escala. La historia se desarrolla mayormente en Ciudad República, la nueva capital económica de las cuatro naciones fundada por el mismísimo Aang en lo que se asemeja bastante al nueva york de los años 20. Primer indicio de la americanización de la serie.
¿Pero qué tiene que ver la leyenda de Korra con la legitimidad de las instituciones?
Bueno. La leyeda de Korra aborda temás sociales y políticos mucho más complejos que la serie original y que por consiguiente un adolescente no tendría la capacidad de discernir. Como resultado, los aborda de muy mala manera. En pocas palabras, la serie tiene un lente bastante norteamericano para criticar los distintos temas sociales que tratan en cada una de las 4 temporadas.
Socialismo. Ambientalismo. Anarquismo. Fascismo. Todos estos fueron temas que llamaron mi atención como joven de 18 años con intereses en la crítica social cuando comencé a ver la serie. No fue hasta mucho después que investigue apropiadamente acerca de todos ellos como sistemas políticos y sociales, y que incluso me inscribí a una carrera social, que pude identificar donde la serie se equivocó.
La legitimidad de las instituciones es un discurso político que utiliza Noam Chomsky, un anarquista que en nada se parece al anarquismo retratado en La leyenda de Korra y un discurso que utilizaré para criticar el falso heroísmo hollywoodense de la Leyenda de Korra.
Chomsky nos dice que el anarquismo, es una tendencia humana a questionar la legitimidad de una institución. Y cuando esta falla en demostrar esta legitimidad, debería ser desmantelada, y reconstruida desde abajo. Este desmantelamiento y reconstrucción se le conoce como Deconstrucción. Está muy en boga en estos días en la cultura pop. La serie nos retrata el anarquismo como la ausencia de poder y por consiguiente al caos como orden natural en una busqueda de crear un distopia voluntaria. Nada más alejado de la realidad.

En cada una de las temporadas de Korra, un movimiento social cuestionaba la legitimidad de las instituciones que regían este nuevo mundo de Avatar, un mundo muy gringo creado por Aang en la posguerra (ugh Nickelodeon), y cada temporada cometían alguna acción tiránica que demeritaba la legitimidad del mismo movimiento. Un método muy usado en los últimos años para el desarrollo de los villanos. Tan solo hay que voltear a ver a Thanos, Bane, Stain, Light, Syndrome, Daenearys, etc.
Pero pareciera que nunca volteamos a ver si el cuestionamiento fue contestado. Como si los argumentos para justificar a la institución (que además es la institución democrática occidental) fuese “Tal vez no seré legítimo, pero tu fin no justifica tus medios”. Nunca le dieron la oportunidad a ninguno de los cuatro movimientos a tener un lider que no fuera un completo imbecil.
Y pues eso me encargaré de hacer. En la continuación de este ensayo, cuestionaremos la legitimidad, no solo del sistema “democrático” creado por Aang, sino tambien de cada uno de los movimientos antagónicos representados en la serie de Korra.